15 dic. 2010

Cuando Marco era un pequeñajo de pelo rubio y graciosa sonrisa, su madre solía decirle “no juegues con fuego que puedes quemarte” “ no te acerques ahí, una vez lo hagas volverás una y otra vez”


Marco tenia claro que el fuego no se tocaba, pero Daniella no era fuego ¿cierto?, ni sus manos, ni su cuerpo habían quedado reducidos a cenizas.

Sólo su alma ardía.

Sólo su lengua quemaba dentro de su boca.

-estoy lista-susurró de nuevo Daniella alzando las caderas.

Y como por arte de magia, el fuego se avivó lamiéndole los labios desesperadamente…

2 comentarios:

Hikari dijo...

Lo amé, me encanta el modo en que está escrito, destila sensualidad.
Siempre es un gusto leerte ^^

Anairo Draculesti dijo...

Estoy de acuerdo con Hikari ^^

veces es mejor jugar con fuego sin quemarse, pero tal parece que Marco está ardiendo en pasión XD

Besos, guapa :)