2 jul. 2010

Una vez quise ser tu, ponerme en tu piel y descubrir que era lo que te hacia ser infeliz.
Por una vez quise ser tus manos y saber que sentías al tocar mi cuerpo.
Una vez, pensé en adentrarme en tu mente en forma de susurro y recomponer esa parte que te hacia tan duro, también, porque no, quise ser una gota de sangre para recorrer tus venas y darle vida a ese corazón negro que martilleaba a un ritmo lento.
Pero tu no quisiste ser yo en ningún momento, no quisiste sentir el dolor de un golpe ni la amargura de la sangre en los labios, no quisiste abrazarme el corazón para calmarlo.
Una vez quise ser tú, pero eso ya es pasado.

2 comentarios:

Smily dijo...

o.O
Fascinante.
Me ha encantado este relato :)

ghitin dijo...

¡Como siempre, genial!