7 may. 2011

Me balanceo en esa línea imaginaria del bien y el mal, entre la cordura y la locura.
Si doy un paso más caeré en un espiral de orgías y alcohol, un mundo cruel y despiadado, un mundo en el cual tú eres la reina.
Reina de lo prohibido…
Amante de media noche con ojos de gata.
Demonio de pelo rojo y labios de fresa.
Estoy a punto de saltar, tu cuerpo me invita al pecado, la manzana brilla y mi corazón bombea rápido.
Un pie se mueve temeroso, estoy descalzo y el suelo emana un vibrante calor, me quema.
Ardo… Reina, ¡Oh, tú! reina de mi mundo, extiende tus manos hacia mi, acaríciame con tu lengua de fuego.
Llévame al infierno contigo.

2 comentarios:

Mony dijo...

Y es que a veces caer en la tentación y quemarnos en las llamas del infierno puede ser tan, tan dulce! Me encantó, como siempre.

Por cierto, te deje un premio en mi blog :)

Jêveur. dijo...

(oh my god)