27 jul. 2010

Humo que entra en mi cerebro y colapsa mi mente.
Destellos de mundo creados para escapar de una realidad que me absorbe, frases disfrazadas de realidades que me atormentan.
Caricias que duelen, besos que matan, hombres que intentan ganarse mi corazón a base de billetes de cincuenta.
Camas de sábanas rojas manchadas con infidelidades, locales oscuros que guardan secretos sobre sus víctimas.
No puedo querer, sin embargo hay algo en tus ojos negros que me hace dudar de eso.
Cada viernes, entre frascos de perfume y lápiz de labios me desnudas y me hablas de princesas encadenadas a enormes balcones, de dragones que quieren arrancarles la vida a base de palabras que hieren.
Me tocas sutilmente y me robas gemidos que no tengo que fingir, tus ojos atraviesan mi cuerpo y desnudan mi alma.
Recogen pedazos de amor y lo pegan con caricias, ni rastro de miedo, ni de vergüenza…
Humo que se desliza entre mis dedos y sube al cielo.
Tarimas de madera que bloquean mis pasos de tacones de aguja, dedos que luchan contra la fina tela de mi tanga.
Voces afónicas que me gritan y suplican sexo.
Y como cada viernes tus ojos se despiden de los míos, y mi corazón vuelve a romperse un poco, las princesas siguen atrapadas…
Y así, el humo, los destellos y los dragones se unen para hundirme un poco mas en mi propia miseria.


***
Momento de locura de un lunes a la marugada.

1 comentario:

ghitin dijo...

Tus musas volvieron cargaditas ^^
Es un relato muy depurado, con un lenguaje muy certero y metáforico a la vez xDD